Datos
Nombre Roxanne "Roxy"
Edad 28 años
Raza Loba
Oficio Vocalista y guitarrista de Vex Angels
Ubicación Granada

Biografía

Berry nació y creció en Granada, en una familia trabajadora y especialmente unida. Desde pequeña fue una niña muy familiar, quizá incluso demasiado para lo habitual a su edad. Le encantaba estar en casa, pasar tiempo con sus padres y, sobre todo, visitar a sus abuelos maternos, con quienes desarrolló un vínculo especialmente estrecho. Como sus padres trabajaban durante buena parte del día, Berry pasaba muchas tardes con ellos, disfrutando de su compañía y de una rutina que terminó convirtiéndose en una de las partes más importantes de su infancia. Aun así, siempre echaba de menos a sus padres mientras estaban trabajando y, cuando regresaban al atardecer, Berry parecía compensar todas aquellas horas separadas con una cantidad casi exagerada de cariño y abrazos.

Cuando cumplió siete años, su familia recibió una noticia que llevaba años esperando. Su madre había vuelto a quedarse embarazada después de mucho tiempo intentando tener otro hijo y, unos meses después, nació Hydey. Para Berry fue prácticamente como recibir el mejor regalo que podía imaginar. Desde el primer momento quedó fascinada con su hermanita pequeña y desarrolló hacia ella un instinto protector que no tardaría en convertirse en una de las características más importantes de su vida.

Berry quería participar en todo. Ayudaba a sus padres a cuidar de Hydey, intentaba enseñarle las mismas cosas que ellos le habían enseñado a ella y estaba pendiente de cualquier detalle que pudiera necesitar. Si Hydey lloraba, Berry quería saber por qué. Si tenía miedo, ella intentaba tranquilizarla. Si necesitaba ayuda, Berry aparecía antes de que nadie tuviera que llamarla. No era simplemente el cariño habitual entre dos hermanas; Berry sentía que tenía una responsabilidad especial sobre ella y disfrutaba enormemente ejerciéndola.

Conforme ambas fueron creciendo, aquella relación se hizo todavía más estrecha. Berry comenzó a adaptar parte de su rutina alrededor de Hydey. Durante los años de colegio e instituto, no era raro que llegase unos minutos tarde porque primero tenía que dejar a su hermana donde correspondía. Y cuando terminaban las clases, salía prácticamente escopeteada para ir a buscarla. No lo hacía porque sus padres se lo exigieran, sino porque quería asegurarse de que Hydey nunca tuviera que afrontar sola una situación incómoda. Y tenía motivos para preocuparse.

Hydey tenía una forma de ser peculiar que no siempre era bien recibida por otros estudiantes. Berry sabía perfectamente que aquello podía convertirla en objetivo de burlas y comentarios hirientes, así que procuraba estar cerca cuando terminaban las clases. No siempre podía evitar que alguien dijera algo, pero sí podía conseguir que Hydey no tuviera que enfrentarse sola a ello. Sin embargo, Berry también encontró otra manera de protegerla: compartir con ella aquello que más le gustaba.

Berry era una auténtica otaku gamer. Le encantaban los videojuegos, el anime, el manga y todo tipo de aficiones relacionadas con la cultura geek. Lejos de considerarlas algo que debía esconder, las convirtió en un espacio seguro para ambas hermanas. Jugaban juntas, veían series, hablaban durante horas de personajes y mundos ficticios y, sobre todo, Berry conseguía que Hydey se olvidara de las cosas desagradables que pudiera haber vivido durante el día. Para Berry, ver a su hermana reír gracias a una partida o a alguna tontería relacionada con sus aficiones valía muchísimo más que cualquier intento de encajar en lo que los demás consideraban normal.

Cuando llegó la edad adulta, Berry decidió independizarse. Sin embargo, no estaba dispuesta a dejar atrás a Hydey. Su nueva vivienda estaba bastante más cerca del lugar donde su hermana continuaba estudiando y, teniendo en cuenta el sueldo que había conseguido por aquel entonces, podía permitirse mantenerlas a ambas durante una temporada. Así que hizo una propuesta a sus padres: Hydey podía irse a vivir con ella.

Sus padres aceptaron, aunque continuaron ayudándolas económicamente cada mes. Durante los siguientes años, las hermanas compartieron casa y construyeron una vida propia. Berry se encargaba de buena parte de los gastos y responsabilidades mientras Hydey terminaba de estudiar, pero la convivencia nunca se sintió como una carga. Para Berry, tener a su hermana pequeña a su lado era exactamente donde quería estar.

Con el tiempo, Hydey también se convirtió en una adulta completamente independiente y ambas pudieron disfrutar de una relación todavía más igualitaria. Ya no eran simplemente la hermana mayor que cuidaba de la pequeña y la niña que necesitaba protección. Eran dos hermanas adultas que habían crecido juntas, compartían prácticamente todo y seguían teniendo una confianza extraordinaria. Y cuando parecía que sus vidas estaban finalmente encaminadas, llegó el T-Day.

Ambas estaban juntas en casa cuando comenzaron los acontecimientos. Al principio ninguna entendía qué estaba sucediendo. Las noticias mostraban imágenes cada vez más extrañas, el caos comenzaba a extenderse por las calles y las informaciones sobre el gas rosa parecían sacadas de una película. Berry estaba preocupada, pero su principal prioridad seguía siendo Hydey. Mientras su hermana comenzaba a asustarse por lo que estaba ocurriendo, Berry intentaba mantener la calma y convencerla de que todo acabaría solucionándose. Hasta que Hydey empezó a transformarse.

Berry contempló horrorizada cómo el cuerpo de su hermana comenzaba a crecer. Lo que inicialmente parecía imposible se convirtió en una transformación completa. Hydey se convirtió en una giganta ante sus propios ojos, y Berry pasó de intentar tranquilizarla a intentar desesperadamente hacer que recuperase el control. Le gritaba que la mirase. Que respirase. Que se calmara. Que encontrarían una solución. Pero el XVA tenía otros planes.

Como ocurría con las nuevas gigantas, Hydey perdió temporalmente el control de sí misma. Frente a ella solo había una presa cercana y conocida: su hermana mayor. Berry apenas conserva recuerdos claros de aquellos minutos. Su memoria quedó reducida a pequeños flashes inconexos, sonidos que aparecen de vez en cuando y que preferiría no recordar: los jadeos excitados y fuera de control de Hydey, el sonido de huesos rompiéndose y el caos de sangre y gritos que siguió después.

Cuando volvió a ser consciente de sí misma, Berry estaba en una camilla dentro de una instalación de SinCorp. La doctora Sin estaba allí.

Berry apenas podía comprender lo que veía. Gran parte de sus órganos internos habían tenido que ser reconstruidos y sustituidos utilizando músculos y fibras sintéticas de altísima calidad. Su cuerpo había quedado destrozado por el ataque, pero SinCorp había conseguido mantenerla con vida y reconstruir prácticamente todo aquello que había sido posible salvar. Lo que más impresionó a Berry, sin embargo, fueron sus piernas.

Desde las rodillas hacia abajo habían desaparecido y habían sido sustituidas por unas prótesis metálicas de tecnología tan avanzada que parecían sacadas de una obra de ciencia ficción. No eran simples piezas mecánicas colocadas sobre su cuerpo. Estaban conectadas directamente con su sistema nervioso y respondían a sus movimientos de una forma sorprendentemente natural. A pesar de su apariencia metálica, no eran frías ni incómodas al tacto y, sobre todo, eran extraordinariamente resistentes.

Sin le explicó personalmente el alcance de la intervención. Sus nuevos órganos internos eran mucho más resistentes que los originales y podían soportar esfuerzos físicos que habrían resultado imposibles para una hembra normal, incluso sin necesidad de recurrir a ninguna variante del XVA. Sus nuevas piernas, por su parte, eran prácticamente indestructibles para los estándares de la sociedad anterior al T-Day. Pero había una información que Berry todavía no conocía: la fursona que la había llevado hasta allí había sido Hydey.

Después de recuperar el control, la giganta había comprendido lo que había hecho y había buscado desesperadamente ayuda. En lugar de huir o dejar a Berry atrás, había cargado con su hermana hasta encontrar una instalación de SinCorp y había suplicado a la compañía que la salvara. Había llegado a la desesperación absoluta ante la posibilidad de perderla.

Cuando Berry recibió el alta y pudo reencontrarse con ella, ninguna de las dos pudo contener las lágrimas. Hydey, pese a su enorme tamaño, se arrodilló delante de su hermana y la abrazó con todo el cuidado que pudo. Lloraba mientras le pedía perdón una y otra vez, incapaz de aceptar que casi había matado a la fursona que más quería en el mundo. Berry podría haber sentido miedo. Podría haberla culpado. Incluso habría tenido motivos para odiarla. Pero no lo hizo.

Berry le devolvió el abrazo. Le dijo que no tenía que seguir disculpándose y, sobre todo, le agradeció haberla llevado hasta SinCorp. Si Hydey no hubiese reaccionado de aquella manera, Berry probablemente no estaría viva.

Aquello cambió para siempre la forma en la que Berry veía su nuevo cuerpo. Sus piernas mecánicas y sus órganos reconstruidos podían recordarle constantemente el horror del T-Day, pero también representaban algo mucho más importante: la oportunidad que Hydey le había dado de seguir viviendo.

Actualmente Berry trabaja para SinCorp como técnica superior, un puesto que la propia doctora Sin le ofreció después de conocer su historia y comprobar su capacidad. Berry nunca recibió el XVA y tampoco lo necesita para destacar dentro de la nueva sociedad. Su cuerpo modificado ya le proporciona unas capacidades físicas muy superiores a las de cualquier hembra normal y, además, su experiencia personal con el T-Day y la tecnología de SinCorp la convirtió en una candidata especialmente valiosa para trabajar dentro de la compañía.

Lejos de vivir su nueva condición con resentimiento, Berry ha terminado abrazando el mundo que surgió después del T-Day. Sabe perfectamente que las reglas de la sociedad han cambiado para siempre y no tiene intención de quedarse atrapada en el pasado. Sus nuevas piernas, su cuerpo reconstruido y el puesto que SinCorp le concedió son recordatorios permanentes de todo lo que ocurrió, pero también de que sobrevivió.

Y mientras pueda seguir cuidando de Hydey, Berry considera que no necesita mucho más.


Personalidad

Berry es una hembra extremadamente cariñosa, protectora y familiar, con un fuerte instinto de cuidar de quienes quiere. Es paciente, comprensiva y suele anteponer las necesidades de sus seres queridos a las suyas, aunque eso puede hacer que se meta demasiado en asuntos ajenos cuando cree que alguien necesita ayuda. Tiene un carácter alegre y cercano, disfruta haciendo reír a los demás y puede pasar horas hablando de videojuegos, anime o cualquier otra de sus aficiones geek. A pesar de su faceta dulce, no es ninguna ingenua: cuando alguien amenaza o trata mal a una fursona que le importa, puede volverse sorprendentemente firme e intimidante. Su instinto protector hacia Hydey sigue siendo especialmente fuerte, aunque actualmente intenta tratarla como una igual y no como la niña que cuidaba años atrás.

La experiencia del T-Day tampoco consiguió convertirla en una hembra resentida o desconfiada. Berry acepta su cuerpo modificado con bastante naturalidad y siente un orgullo especial por sus prótesis, tanto por lo que representan como por las posibilidades que le ofrecen. Es curiosa y bastante entusiasta con la tecnología de SinCorp, hasta el punto de disfrutar de su trabajo y sentirse cómoda dentro del nuevo orden social. Tiene una mentalidad práctica y suele adaptarse rápidamente a los cambios, pero conserva una enorme sensibilidad emocional cuando se trata de su familia. Con Hydey puede ser especialmente afectuosa y comprensiva, pues sabe que su hermana jamás quiso hacerle daño. En definitiva, Berry es una mezcla de ternura y determinación: una fursona que prefiere resolver los problemas cuidando de los demás, pero que no duda en sacar carácter cuando alguien amenaza aquello que considera suyo.


Curiosidades

  • Tiene nombres para sus prótesis. Berry bautizó cariñosamente a cada una de sus piernas y puede llegar a hablar de ellas como si fueran compañeras de trabajo.
  • Tiene una fascinación enorme por la tecnología de SinCorp. Antes del T-Day ya era bastante geek, pero ahora puede pasarse horas investigando cómo funcionan sus prótesis, los implantes y cualquier tecnología experimental que tenga a su alcance.
  • Conserva algunos de los antiguos juegos que compartía con Hydey. No le importa que ahora ambas sean adultas y que sus vidas hayan cambiado radicalmente; cuando tienen tiempo libre, sigue disfrutando de sentarse con su hermana a jugar juntas.
  • Puede distinguir a Hydey por sus pasos incluso a distancia. Después de tantos años juntas y de todo lo ocurrido, reconoce perfectamente su forma de caminar, incluso cuando no puede verla.
  • Tiene una confianza enorme en Sin. Berry sabe que, sin la intervención de la doctora, probablemente habría muerto. Por eso siente una gratitud genuina hacia ella y no considera sus modificaciones una desgracia, sino el motivo por el que sigue viva.

Apariciones